
Juan José Boveda, junto a su taxi, con el cuartel de la Guardia Civil al fondo. j. r. silveira
Un joven toxicómano mierense y un taxista gallego protagonizaron ayer un extraño viaje entre Vigo y Santullano que acabó en atraco y con el primero detenido en el cuartel de la Guardia Civil. Una tarjeta de crédito robada, la aparentemente ingenua actitud del taxista y el descaro del presunto delincuente se entremezclaron en un suceso que si bien se saldó sin daños graves, ofrece una relato, cuando menos, curioso.
Los protagonistas de esta historia se encontraron en el aeropuerto de Vigo a las cinco y media de la mañana. El joven solicitó a Juan José Boveda, que ese momento estaba de servicio, que le llevara a Mieres. Se ofreció a pagar la carrera por adelantado con una tarjeta de crédito de una empresa. El taxista accedió: «Fijamos un precio aproximado de 470 euros y quedamos en que si era menos le devolvería la diferencia en metálico», explicó ayer a este diario el propio Boveda. Solucionado el acuerdo económico, ambos pusieron rumbo a Mieres. El taxista no dio demasiada importancia a la apariencia del joven, de aspecto «algo demacrado» y vestido con unos tejanos y una camiseta de manga corta.
Según su propia narración de los hechos, el recelo del taxista surgió cuando su cliente le pidió que, en contra de lo establecido, hiciera el viaje por León en vez de por la costa asturiana. La desconfianza fue en aumento al solicitar el viajero, en dos ocasiones, que hiciera paradas en zonas de descanso con servicio de bar: «En ambos casos pidió cubalibres, lo que me puso un poco nervioso». Tras el «movido» viaje, sobre las once de la mañana el taxi llegó a su destino. El cliente solicitó al conductor que le dejase en Santullano. Al llegar a la localidad comenzó la disputa.
Siempre, según la versión del conductor, éste comprobó en el taxímetro que la carrera había tenido un coste superior al fijado: «El contador marcada algo más de 500 euros y, por lo tanto, le demandé la diferencia». La reacción del cliente no fue la esperada: «Se negó y me dijo que era yo quien le debía dinero a él». Esta discusión verbal paso pronto a mayores: «Se abalanzó sobre mí y me quitó las llaves del coche, en ese momento abrí la puerta y escapé del coche». El joven cogió el dinero que había en el vehículo y se dio a la fuga. En ese momento, Boveda entró en un bar y alertó de lo sucedido a la Policía Nacional.
Los agentes de la Policía Nacional de Mieres encontraron al joven poco después en el barrio de Santa Marina. No tenía en su poder ni el dinero sustraído ni la tarjeta de crédito. La Guardia Civil se hizo cargo del caso. Según fuentes de la investigación, el detenido había intentado sacar dinero de madrugada con la tarjeta en un par de cajeros, pero al no tener el código le resultó imposible. Se le imputa un delito de estafa y de resistencia a la autoridad, ya que se enfrentó a los agentes encargados del caso. No obstante, la investigación percibe aspectos oscuros en el caso y teme que pueda imputarse al taxista.
